Yoga y Yogaterapia Zaragoza
Yoga & Yogaterapia
 
 
 

Artículos

SVADHYAYA E ISVHARA PRANIDHANA


SVADHYAYA E ISVHARA PRANIDHANA. DEL CONOCIMIENTO DEL YO AL EMERGER DEL SER, A TRAVÉS DEL YOGA Y LA PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL

 Tapahsvádhyáyesvarapranidhánáni kriyáyogah
(II,1)
Sauca-santosha-tapah svádhyáye-shvarapranidhánani niyamáh
(II,32)
Svádhyáyáyádishtadevatásamprayogah
(II,44)
Samádhisiddhiríshvarapranidhanat
(II,45)
Yoga Sutras Patanjali

“El problema surge cuando consideramos a la espiritualidad como una alternativa al desarrollo psicológico, más que como su prolongación… La conciencia espiritual sólo contribuye a la totalidad cuando se basa en la salud psicológica y en la integración de todos los niveles de consciencia”
Frances Vaughan

Son las siete y media de la mañana y los compañeros van llegando a la sala donde tiene lugar el taller, que tiene una duración de 1 y ¼ hora.  Somos 40 profesores de yoga de AEPY venidos de diversos puntos de la geografía española, con diferentes sentires, todos abiertos a compartir.

En la pizarra, palabras escritas nombrando diferentes  estados emocionales:

Tristeza, alegría, pereza, agitación, confusión, duda, placidez, cariño, amistad, odio, rechazo, inquietud, calma, serenidad, bloqueo, cansancio, tensión, dispersión, dolor, placer, bienestar, comodidad, rabia, enfado, ofuscación, amargura, tranquilidad, paz, equilibrio, desazón, miedo, pánico,  confianza, angustia, impotencia, desesperación, resignación, abandono, plenitud, silencio, inercia, obsesión, comprensión, amor, necesidad, sufrimiento, belleza, ablandamiento, fortaleza, rigidez… 

Yogacittavrittinirodha, acallar todo este diálogo mental, es  lo que nos propone Patanjali para alcanzar el Samadhi.  Pero, ¿cómo hacerlo? Sabemos que no es posible conseguirlo desde la represión de los pensamientos y que sólo cabe adoptar una conciencia de testigo, que observa desde el desapego y la no injerencia, el constante flujo de pensamientos, emociones y sensaciones corporales. Por eso, el planteamiento del taller  es conocer, aceptar e integrar desde Svâdhyâya e Ishvâra pranidhâna y aplicando vairagya, la desidentificación, todo el material que pueda emerger, anclado en las memorias del pasado y con una influencia decisiva en nuestra forma de vernos a nosotros mismos, a los demás y al mundo, en nuestra forma de sentir, en nuestros bloqueos, temores, dificultades y actitudes ante ellos, que está perturbando la natural expresión de nuestro ser.
 
Teniendo en cuenta  que cada uno de nosotros somos portadores de un anhelo natural hacia la Totalidad, interceptado o castrado por esquemas mentales que no son sino resistencias a liberarnos de los contenidos inconscientes que nos condicionan y oprimen, la primera parte del trabajo interior pasa inevitablemente por un ejercicio continuado de mirada interna. Tenemos que hacernos conscientes de lo que pensamos y lo que sentimos para poder desidentificarnos de todo el movimiento mental y emocional que preside nuestro vivir cotidiano. Darnos cuenta de cómo todos esos estados emocionales, vritti, condicionan  y nos alejan de nuestra verdadera naturaleza tal y como Patanjali nos enseña en el sutra I,4. 

Svâdhyâya, se traduce literalmente como estudio y recitación de escrituras sagradas. En un contexto más actual, este niyama se relaciona con el conocimiento de uno mismo. Se trata de ser conscientes  del momento en que nos encontramos, del recorrido que estamos haciendo, de dónde estamos ahora mismo y de los obstáculos que actualmente tenemos delante. Alejarse de Svâdhyâya supone dar espacio al juego egoico o engañarse constantemente con “zanahorias”,  justificaciones o proyecciones hacia los demás.

 Patanjali nos sugiere ayudarnos de textos sagrados, de la guía del maestro. En estos momentos hay pocos maestros y muchos instructores, profesores, formadores y hay mucha información escrita, audiovisual, digital, lo que a priori puede parecer una ventaja pero que es un riesgo porque nos atrapa en una especie de confusión interpretativa, puramente mental. Es necesario por ello adentrarse en un impecable ejercicio de introspección, desoyendo por un lado los cantos de sirena del ego, que nos va a querer informar de los progresos que hemos tenido o de lo poco o nada que hemos avanzado, apropiándose de la experiencia y filtrándola con arreglo a sus propios códigos (prepotencia o autocrítica dañina, en uno u otro caso);  y por otro, adoptando una actitud de confianza en el desarrollo del proceso, abandonándonos a la experiencia y aceptando que estamos donde tenemos que estar y viviendo lo que tenemos que vivir. “Lo que viene, conviene”.

Y aquí es dónde Ishvâra pranidhâna debe tenerse presente. Literalmente suele traducirse como abandono al Señor. Más allá de clichés religiosos o culturales,  Ishvâra  debe ser entendido aquí en sentido universal. Utilizando terminología actual, hablaríamos de Energía Total, de lo Absoluto. Implica tomar conciencia de lo ilusorio de creer que somos nosotros, por medio de nuestra limitada mente racional, los que  controlamos y dirigimos nuestras vidas, y abrirnos a la comprensión profunda de que hay una Energía Superior, que también somos, y que es la que realmente nos conduce desde su conocimiento y sabiduría. Ante ello sólo caben el abandono y la confianza, desde una actitud consciente y comprensiva. Alejarse de Ishvâra pranidhâna no está directamente relacionado con la falta de fe o de creencias, puesto que la interpretación que cada uno hacemos de “lo que no comprendemos”, de lo trascendente, es libre, con cabida también para el Vacío. Faltar a este niyama es creer que “yo trasciendo”, que soy desde mi ego el verdadero artífice de mi vida.

Objetivos del taller para un grupo de cuarenta profesores y formadores de AEPY dentro de la formación continua.

• Compartir e intercambiar opiniones con los compañeros, sobre una metodología que combina el yoga clásico con la psicología transpersonal, que considera la dimensión espiritual del ser humano.
• Experimentar una sesión de yoga desde el sentir y no desde el pensar.  Siendo conscientes en especial de  asmita, raga y dvesa.
• Cultivar la atención como única llave para “ver” lo que está oculto, a través de abhyasa y vairagya.
• Conectar con la fuerza serena y la apertura, a través de asana y pranayama.

• Familiarizarse  con “escuchar al cuerpo”, más allá de los pensamientos, experimentando las tres “s”: SENTIR, SOLTAR Y SONREIR.
• Familiarizarse en expresar de una forma más libre y consciente.
• Armonizar una energía de grupo de cuarenta profesores de yoga de AEPY, apoyándonos sobre todo en lo que nos une.

• Silenciar para dar voz al conocimiento que surge de la mente aquietada.

• Reconocer el espacio interior donde moran la serenidad y la confianza, para poder conocer lo que siento, a través del “darme cuenta”, aceptarlo desde el desapego y la desidentificación, y paulatinamente ir integrándolo (Ishvâra pranidhâna) desde la confianza y el abandono, tratando de hacer consciente lo inconsciente.

Sesión:
I.-  Rueda de autodiagnóstico: 

Ardha siddhasana. El grupo se ha colocado en círculo. Se induce a tomar conciencia  de la inmovilidad corporal y de la respiración natural, desde el espacio interno.  Ojos cerrados,  atención a la respiración aceptando su ritmo sea cual sea. Interiorización. Se invita al silencio para poder “escuchar”, tomando contacto con uno mismo en este ahora, sintiendo al mismo tiempo la energía del grupo. La atención enfocada en el sentir, no en el pensar  El practicante debe preguntarse,  por ejemplo: “¿Cómo vengo a la sesión?, ¿Cuál es  momento vital en el que me encuentro?, ¿Cómo siento mi cuerpo?  ¿Cómo está el espacio de mi mente?”. Sintiendo desde el corazón, escuchando, haciendo consciente lo que hay en cada instante, con una actitud de acogida  ante lo que surge, sin rechazarlo, ni apegarse (raga/dvesa).  Se puede sugerir también: ¿Qué emoción, qué ánimo tengo en este momento?  ¿Hay algún pensamiento que está más presente? Se trata de alfabetizar, poner  nombre a lo que se siente. Es necesario conocer lo que sentimos para poder desidentificarnos y así trascenderlo.

  Una vez hecha esa introspección, se invita a cada miembro del grupo a compartir su momento con brevedad, desarrollando su capacidad de síntesis, evitando entrar en detalles que dispersarían. En la sesión comentada, al tratarse de un grupo de 40 personas, esta parte de verbalización se limitó a una palabra o una frase.


II.- Sesión práctica:
Shavasana
. Breve contacto  con el cuerpo relajado, ahora en el suelo, la atención enfocada en mantener una actitud abierta y receptiva hacia la sesión práctica que se va a experimentar.

1.- Preparación respiratoria. 

- Respiraciones completas con atención a sus cuatro fases, vivenciándolas a partir de los  vayus; prana: cargo, apana: libero, samana: acumulo, vyana: distribuyo.

 - Respiraciones completas haciendo hincapié en sus tres niveles, utilizando los sonidos “A”, “E”, “I”, según se explica en el artículo de esta web sobre Sauca, y poniendo atención en los vayus, apana: dejo ir  y udana: expreso.

- Shunya. Ejercicio de expulsión a fondo. Se  invita  durante la expulsión del aire a disolver y vaciar todos los obstáculos e impurezas que perturban interiormente, que  ocasionan algún tipo de daño, como pueden ser  la duda, la impotencia, la incertidumbre, la tristeza, la inquietud, el enfado, la culpa, la insatisfacción, el miedo, etc. La amplia inspiración posterior conlleva además una intensa apertura receptiva al prana  regenerador.

2.-  Preparación corporal:

Kandharasana dinámico, respirando  amplia y profundamente  durante el ejercicio. Además de sus efectos físicos sobre columna vertebral, que se flexibiliza, y el reforzamiento de la musculatura de piernas, esta práctica crea  una movilización y descongestión de la tensión generada por ansiedad en el plexo solar.

A nivel psíquico, está encaminada a fortalecer la voluntad, partiendo de un sólido enraizamiento  en el plano material (la conciencia  de los pies apoyados  en el suelo nos aproxima a esa vivencia. Es frecuente ver a  algunos practicantes al inicio de su práctica, no ser conscientes de cómo sus pies quedan flotando sin hacer un buen contacto con el suelo/tierra).  Simbólicamente, la persona con los “pies en la tierra” se abre, se eleva, porque sólo si nos sentimos seguros podemos atrevernos a volar... Abriendo las ingles, el plexo solar, el pecho... Éste es el patrón psíquico del ejercicio: sin perder de vista el anclaje, apertura, confianza, sin miedo.

Baddha Garbasana, con expulsión a fondo. Compensa la apertura trabajada en el ejercicio anterior y ofrece la oportunidad de completar la preparación respiratoria. Es fácil que después de este ejercicio sigan manifestándose  aperturas espontáneas y liberadoras de la respiración.

Karana: Pértiga en el suelo, Plano inclinado y Marsopa dinámicos.  Este ejercicio, como tonificador general de las estructuras corporales, especialmente brazos, piernas y columna vertebral, incide además a nivel psíquico en la toma de contacto con la propia fuerza interior, capacidad de determinación y voluntad: “Yo quiero y puedo”. "Querer es poder" se dice,  pero no es suficiente, ya que en el trabajo interior es necesaria  una buena dosis de confianza en el propio proceso. “Llamó el miedo a la puerta, salió la confianza a abrirle... y no había nadie”.

Jathara Parivrttanasana. Por una parte, la rotación flexibiliza la columna vertebral, desbloquea y moviliza a nivel pélvico preparando también los estiramientos; y por otra, más sutil, desarrolla a  nivel psíquico la atención sobre  la polaridad, los opuestos,  incidiendo en las dos energías,  ida nadi y píngala nadi, relacionadas con los aspectos femenino y masculino del ser y sus  respectivas cualidades implícitas. Además del beneficio que aporta favorecer la comunicación entre hemisferios cerebrales.

El trabajo sobre el lado izquierdo, estimulación del hemisferio cerebral derecho, ida, con rotación hacia ese lado,  ilustrado con las “virtudes” de lo femenino: intuición, creatividad, capacidad de abandono, entrega, etc.  Puede aplicarse la visualización de la luna irradiando su energía sobre ese lado, tiñéndolo de color azul.

El trabajo sobre el lado derecho, estimulación del hemisferio cerebral izquierdo, píngala: los aspectos masculinos del ser: fuerza, valor, coraje,  razón, etc., aplicando la visualización de la energía solar irradiando sobre ese lado e impregnando la zona de color rojo anaranjado.

Además de esta práctica concreta sobre la polaridad masculino/femenino, pueden aplicarse otras, siempre en la línea de  hacer consciente la dualidad en que vivimos y la posibilidad de trascender los opuestos desde el yoga: raga y dvesa, atracción /rechazo.  O simplemente bueno/malo; consciente/inconsciente; noche/día; blanco/negro; amor/odio; tristeza/alegría, etc.


3.-  Asana,  utilizando posturas que posibilitan el desarrollo de dos actitudes psíquicas imprescindibles en un trabajo interior: apertura y fuerza.

Matsyasana,  con ayudas, colocando un cojín o una manta doblada debajo de la zona dorsal. Además de los efectos que produce a nivel fisiológico, como fortalecer músculos dorsales, tonificar y aumentar el flujo sanguíneo a  través del cuello hacia el cerebro, la postura del pez estimula las energías y revitaliza todo el organismo. A  nivel psíquico, pone en contacto al practicante con la apertura, con la confianza. Los brazos están relajados hacia atrás, abriendo también el espacio axilar; la relajación de las rodillas lateralizadas hacia el suelo abre la zona de ingles. Encontrándose en la posición, el practicante deja libre su respiración, favoreciendo la expulsión del aire con la idea de "soltar", de liberar tensión.  A nivel psíquico se sugiere la actitud de abandono, de abrirse sin miedo  a sentir y con plena confianza en el propio proceso. A lo largo del mantenimiento de este asana se invitó al grupo a pronunciar oralmente el bija mantra, YAM, en el espacio de anahatta chakra.

Chatuspadasana. Plano inclinado,  posición de fuerza que favorece el flujo pránico en el cuerpo y a nivel psíquico conecta con la propia fuerza, induciendo a la autoconfianza y percepción de seguridad en uno mismo. Acercarse a la vivencia del “puedo”, desde la fuerza serena.

Paschimottanasana. Asana con un gran poder de transformación a nivel interno cuando se practica desde una actitud de escucha interior hacia el propio cuerpo. La postura, practicada con aplicación de los principios de  inmovilidad-relajación-duración, permite captar mejor la información que viene de nuestro cuerpo,  percibiéndose efectos más potentes cuanto más se alarga en el tiempo su ejecución.

Shavasana. Relajación, dejando posar los efectos de la sesión hasta ese momento, manteniendo una actitud tranquila, consciente y de escucha interior. 

4.-  Meditación.

Ardha siddhasana. El grupo se coloca por parejas, una persona enfrente de la otra, con la distancia aproximada del brazo extendido.  En un primer momento, ojos cerrados con la atención enfocada en sentir cómo “resuena” dentro tener  a otra persona delante. A una señal del profesor, una de las dos según hayan convenido antes, abre los ojos: ¿Cómo siento al mirar a esta persona que tengo delante? La otra permanece con los ojos cerrados: ¿Cómo siento cuando sé  que me están observando? Hay que tratar de desidentificarse de los pensamientos y sentir lo que el cuerpo nos está comunicando.

En el siguiente paso, la persona que tiene los ojos abiertos los cierra y la otra los abre, poniendo atención en lo que entretanto sucede.  ¿Qué cambia cuando cierro los ojos? ¿Qué percibo cuando los abro? Y a continuación se formulan las preguntas de antes, ahora cambiadas.

En el siguiente paso, las dos personas  abren los ojos y sus miradas se intercambian: ¿Cómo me siento observando a esta persona y siendo observado por ella? ¿Puedo concentrarme en la mirada y profundizar, o me quedo atrapada en el juego emocional? Es un tratak externo hacia  el ojo de la otra persona, preferiblemente el izquierdo porque está ligado al hemisferio derecho, buscando aquietar la mente a través de la concentración en la mirada y a partir de ahí ahondar en la comunicación energética, recorriendo paso a paso el camino que lleva a la disolución... Pero si la concentración no es posible, debido a la fuerte interferencia de prejuicios o barreras emocionales, es una ocasión propicia para desarrollar la consciencia y observar desde el testigo los condicionantes que impiden fluir de forma natural en las relaciones con los demás.

Por último, la pareja cierra los ojos e instalada en la consciencia del testigo, sigue focalizando su atención en lo que siente en este momento, en lo que se ha despertado o movilizado, dándole acogida pero no dejándose atrapar por ello. Se plantea al grupo que quién libremente quiera puede tomar las manos de su pareja, pidiendo antes su conformidad, para seguir experimentando la comunicación no verbal, con los ojos cerrados, a través del tacto,  sintiendo. Se anima al grupo a ser libre para hacer o no hacer, aportando consciencia a lo que se decide. 

A continuación se separan las parejas y el ejercicio acaba con una nueva toma de contacto de cada participante con su cuerpo, en postura de meditación, observando su respiración natural. Aquí y ahora.

III.-  Integración

Círculo de compartir.

El grupo se sitúa en ardha siddhasana, en círculo, respetando el silencio y manteniendo el estado de interiorización. Se plantea cerrar los ojos durante un par de minutos y conectar con la energía que cada uno ha experimentado durante la sesión y a partir de ahí, cada miembro del grupo expone su experiencia, respetando también si alguien prefiere no hacerlo, verbalizando una palabra, una frase desde el corazón, desde el silencio.

Es importante en esta práctica, lo mismo que en la Rueda de Autodiagnóstico con la que comenzó este taller, mantener una actitud de apertura empática hacia la persona que habla, tratando no sólo de escuchar lo que dice sino de sentirlo dentro, sin emitir juicios ni opiniones, observando las sensaciones, las posibles proyecciones, viendo los pensamientos y emociones que se despiertan.
 
La verbalización es la base de este “circulo de compartir”. Se  utiliza en psicoterapia como un factor más que contribuye a la sanación del proceso. Desde una visión más sutil, se trata de una terapia energética, en ocasiones de comunión. “El dolor que se calla es más doloroso”. Racine.


IV.-  Abrazo tántrico.

Las distintas formas de amor son como diferentes puertas a la experiencia universal del Amor y cualquiera de ellas puede iluminar el camino espiritual. El amor, en cualquiera de sus manifestaciones, no se aprende sino que se reconoce.  Todo el mundo tiene cierto conocimiento de él, aunque sólo sea para proclamar su incapacidad de amar o para percatarse de su ausencia.

 El abrazo tántrico es un ejercicio de compartir la energía del amor con los demás, desde el corazón y no desde la mente. El grupo se colocó de pie en círculo y se invitó a participar libremente o no participar, a criterio de cada uno. Cogidos de las manos con los ojos cerrados sintiendo, y posteriormente abiertos intercambiando miradas uno a uno con todos los que habíamos participado en la sesión, haciendo consciente lo vivenciado y abriéndonos a la energía de grupo  despertada. De ahí surgió un único abrazo compartido en el silencio. Alguien decía que el amor es misterioso; amar en pasado es sólo un recuerdo; amar en futuro una fantasía.  Sólo hay un lugar donde encontrar el amor, donde la intimidad y el despertar pueden hallarse, y es el presente continuo.

AthaYogánusásanam
Yogascittavrttinirodhah
 Tadá drastuh svarúpe vasthánam
Vrttisárúpyamitaratra
(I,1-4). Yoga Sutras de Patanjali).

BIBLIOGRAFÍA
Deshpande, P.Y.  El auténtico Yoga.  Yoga sutras Patanjali. Ed. Kier. Buenos Aires, 1982.
Dhiravamsa. El gran río de la consciencia. Realización, transformación y crecimiento a través de la meditación Vipassana. Ed. La Liebre de Marzo. Barcelona, 2004.
Ferrucci, Piero. Psicosíntesis. Editorial Sirio, S.A., 1987
Fraile, Miguel. La energía liberadora. Conquista de la madurez psicoemocional a través del yoga y la meditación. Mandala Ediciones. Madrid, 2000.
Fraile, Miguel. Yogaterapia. Curso de Formación. Mandala ediciones. Madrid, 1997.
Grof, Stanislav. Psicología Transpersonal. Nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia. Kairós. Biblioteca de la Nueva Conciencia. Barcelona, 1988.
Morata, Manuel. Yoga. Teoría, práctica y metodología aplicada. Zaragoza, 2002.
Siems, Martín. Tu cuerpo sabe la respuesta. Focusing como método e autoconocimiento. Una guía práctica. Ediciones mensajero. Bilbao, 1997.
Swami Satyananda Saraswati. A Systematic Course in the ancient tantric techniques of Yoga and Kriya. Bihar School of Yoga. Munger, Bihar, India. 1981.
Vaughan, Frances. Sombras de lo sagrado. Una extraordinaria integración de psicología y espiritualidad. Un faro para iluminar el viaje del alma. Col. Conciencia global. Gaia ediciones. Madrid, 1997.



Fernando el católico 9, pral. dcha - 976 560 709 C/ José Luis Borau 18, local 33 (Actur) - 976 736 111 C/ San Miguel 15, pral. C - 976 223 555


DiseƱo y ProgramaciĆ³n Spider Multimedia Zaragoza